Sobre el Brexit

Sobre el Brexit

 

Hoy están llamados a las urnas millones de ciudadanos británicos para contestar a una sencilla pregunta: si continuar o no en la Unión Europea. Es un referéndum importante para todos y en el que se va a decidir como será el futuro para los miles de ciudadanos comunitarios que residimos en el Reino Unido, seamos o no británicos.

Si empleásemos el manido argumentario patrio clamaríamos como es posible que no votemos el resto de países de la UE en algo tan trascendente y que nos afecta a todos. Que cómo es posible que hayan permitido realizar una consulta para romper Europa. Como si Europa no estuviese ya rota tras denegar el derecho de asilo a las millones de familias que llegan a nuestras fronteras huyendo de una guerra de la que en parte hemos sido responsables. Tras anteponer la devolución de los intereses de una deuda a entidades financieras privadas antes que los derechos sociales de los ciudadanos. Tras negociar en secreto un tratado comercial en el que se prime los intereses de empresas privadas. O tras permitir que un país tenga privilegios sobre el resto. No creo que esta sea precisamente la Unión Europea cohesionada, fraternal, solidaria y defensora de los derechos humanos en la que creía que vivíamos. Llego a dudar incluso si existió alguna vez.

Al menos hay que reconocer que en el Reino Unido son lo suficientemente demócratas, maduros y valientes para dejar que la ciudadanía vote y pueda decidir sobre su futuro. Incluso repartiendo, la comisión electoral, en un único folleto las supuestas ventajas de tanto los partidarios de abandonar la UE como de los que se muestran a favor de continuar en ella. Sin posicionarse partidariamente en un lado o en el otro. Resulta algo tan difícil de imaginar en nuestro país en estos momentos…

En España, los que se llaman demócratas parecen tenerle terror a las urnas cuando no saben si el resultado de la votación será el que ellos desean. Algunos nos dirán que si históricamente Cataluña bla, bla, bla, o que si la Constitución tal. Cuando en realizad es tan sólo una voluntad política la que impide realizar una consulta. Desconozco si en la legislación europea existe una referencia expresa sobre el derecho de un estado para decidir sobre su propio futuro pero en ningún caso las leyes están escritas en piedra y son inamovibles. Los que se excusan en la legalidad simplemente no quieren afrontar el problema y prefieren decidir ellos mismos por toda la ciudadanía. No necesitamos un estado paternalista, somos adultos y podemos decidir sobre nuestro futuro. Podremos equivocarnos o acertar pero eso es responsabilidad nuestra no de los que se creen que la democracia sólo se ejerce cada cuatro años. Para los que exclaman que tiene que ser todo el estado el que tenga que votar sobre el derecho de determinación de una región me gustaría que reflexionasen sobre esa supuesta consulta y la que se celebra hoy en el Reino Unido, o sobre el referéndum que se realizó en Escocia en el 2014 en el que no votaron el resto de ciudadanos británicos, o sobre el referéndum de Quebec de 1995 en que tampoco votó el resto de ciudadanos canadienses para preguntar si la provincia de Quebec se separaba o no de Canadá.

La libertad de un pueblo y la democracia es también, y sobre todo, poder decidir sobre su futuro.

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